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La agricultura creció sobre tierras alquiladasSi el Gobierno consiguiera aprobar una nueva ley de arrendamientos rurales, se metería no sólo en un tema clave para la agricultura, debido a que hoy el 60 por ciento de la producción, unos 16,8 millones de hectáreas, se hace sobre campos alquilados, sino que también tocaría un negocio millonario.
Según la consultora Openagro, este año el pago de alquileres a los dueños de las tierras ascenderá a 3318 millones de dólares. Es lo que abonarán a nivel país contratistas de campaña, pools y productores a propietarios que prefieren que otros siembren y cosechen en su explotación, a cambio de plata.
La cifra es impactante. No obstante, según la misma consultora, representa una baja respecto de los 4000/4500 millones de dólares que se venían pagando en los últimos años al ritmo del boom de la soja.
Este año, por los quebrantos que hubo en el agro tras la dura sequía y los mayores costos, los alquileres se tornaron en una variable de ajuste junto a gran parte de los insumos. De ahí que los valores retrocedieron, y ahora se habla de una inversión total para la agricultura en tierras alquiladas de 3318 millones de dólares.
Impulso
En rigor, lo que ocurrió con los alquileres agrícolas fue frenético desde 2002. En la zona agrícola núcleo del norte bonaerense, en Pergamino y otros partidos, un arrendamiento que se pagaba a razón de 160 dólares la hectárea en ese momento saltó a más de 550 dólares la hectárea el año pasado, poco antes de la irrupción del conflicto del agro con el Gobierno.
Todos los años se vinieron discutiendo precios más altos. Y muchos dueños de campo con grandes extensiones pasaron de productores a rentistas y amasaron una fortuna. En otras zonas hubo también fiebre por arrendar, aunque a valores más bajos.
En paralelo, grandes empresas de siembra como Los Grobo, El Tejar, MSU, entre otras, hoy multinacionales del agro porque siembran en países de la región, se expandieron alquilando hectáreas más que comprando tierras.
Se estima que en la Argentina las 65 grandes empresas del campo siembran 2,4 millones de hectáreas, sobre los casi 30 millones de hectáreas en total.
Con el boom de los alquileres, surgieron también disputas por la tierra y acusaciones de pequeños productores, que expresaban no poder competir frente a pools y megaempresas para mantener un pedazo de tierra que arrendaban a un vecino.
En el medio, muchos productores salieron del negocio para alquilarles directamente a empresas más grandes y a otra figura clave de la agricultura actual: los productores contratistas, prestadores de servicios de siembra y cosecha que, al margen de andar trabajando con sus máquinas, comenzaron a lanzarse ellos mismos al negocio productivo arrendando tierras ajenas.
Pese a que la nueva ley que impulsaría el Gobierno, mediante un proyecto del diputado nacional Eduardo Macaluse (Solidaridad e Igualdad -SI Buenos Aires), supuestamente pretendería desalentar la explotación de los pools de siembra, estos grupos no son necesariamente los que copan el gasto en alquileres.
Los inversores
Según Openagro, los pools invierten un 20 por ciento del valor total. Luego les siguen productores que arriendan a vecinos o tienen sociedades con otros productores. Los contratistas también son fuertes tomadores de tierras. Hay empresas de afuera del agro que también participan del negocio.
Hoy el Gobierno está buscando reemplazar una ley de 1948 que tuvo modificaciones. El oficialismo apuesta a llevar de 2 a 5 años el plazo para arrendar tierras, entre otras cosas, aparentemente, para favorecer la diversidad de cultivos.
No obstante, en los últimos años, muchos contratos de alquileres se sellaron con la modalidad "accidental", por cosecha.
Con productos como el maíz, que pierde área, la rotación de cultivos de largo plazo quedó postergada y ganó la soja, que campaña tras campaña se revalida con una mayor superficie cultivada.
Fuente: La Naicón Arg.
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