|
Página 3 de 8
Epidemiología
Existe un importante reservorio animal en rumiantes africanos salvajes y domésticos, resistentes y que pueden ser portadores inaparentes; en ovinos y caprinos europeos en periodo de incubación, enfermedad o convalecencia; y en bovinos europeos, que sólo dan síntomas clínicos el 5-10% de los casos y que albergan el virus durante meses y en fase virémica lo pueden transmitir por coito y verticalmente; los embriones infectados también pueden transmitirlo mediante trasplante. Los vectores son "beatillas" nocturnas del género Culicoides, Familia Ceratopogonidae. En España, como en todo el Sur de Europa, África y Oriente Medio, Culicoides obsoletus y Culicoides imicola, una especie termófila de origen afroasiático, frecuente en todo el sudoeste peninsular. En Australia, lo son C. fulvus, C. actoni y C. wadai; y en América, C. variipennis y C. insignis. C. imicola cría en el estiércol y el purín vacuno; los estercoleros y fosos de purín abiertos y no movidos son excelentes criaderos, mientras los excrementos en pleno campo suelen secarse con excesiva rapidez para sustentarlo.
Son estacionales de verano-otoño, muy dependientes de la humedad (el proceso se propaga a lo largo de los cursos de agua) y de hábitos nocturnos. Aunque son malos voladores, pueden ser fácilmente transportados a largas distancias por el viento (130-200 km). En biotopos subtropicales o en determinadas zonas templadas, los adultos pueden sobrevivir durante todo el invierno.
La beatilla nunca nace infectada, se infecta al picar a un animal virémico. Una vez producida la infección, el virus se multiplica intensamente en las células de intestino y de las glándulas salivares, tras lo que permanece infectante el resto de su vida. La contagiosidad es elevada aunque sólo por inoculación percutánea. Los brotes de la enfermedad se relacionan exclusivamente con la presencia de adultos activos infectantes. Estos Culicoides están presentes a lo largo de todo el año en las zonas enzoóticas, solapándose las distintas generaciones y asegurándose así la permanencia de la infección, mientras que en las zonas donde se registran brotes epizoóticos esta presencia está limitada a los meses más cálidos.
Aunque la garrapata también puede actuar como vector mecánico o biológico de la enfermedad, su importancia epidemiológica es muy escasa.
Son sensibles en orden decreciente, los ovinos, caprinos y bovinos, así como algunos rumiantes salvajes europeos y americanos, especialmente los ciervos de cola blanca.
La presentación es enzoótica en África, Oriente Medio y la India; epizoótica estacional en el Caribe, América (de Canadá a Paraguay), Japón, China y Mediterráneo Oriental; se ha aislado sin producir enfermedad en Sudeste Asiático y Australia. Europa ha estado libre un tiempo, pero ya hubo brotes en la Península Ibérica en 1959-60, en el 2000 se extendió desde Bulgaria por todo el Mediterráneo y reapareció en España en las Baleares; al parecer se ha acantonado en Córcega y Cerdeña, de donde ha vuelto a Menorca en Octubre de 2003. En España en los últimos años (2004-2007) se han venido reproduciendo brotes cuyo origen probablemente haya sido Marruecos. Indices de morbilidad del 14-70 % en ovinos según la presentación en el área; y 5-10 % en bovinos. Mortalidad 20-50 %.
|