| Un enojo, una amistad quebrada |
| Lunes, 28 de Septiembre de 2009 16:53 |
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Hola. Buenos días. Erase una vez, en un bosque no muy lejano de la civilización, una pequeña pareja de amigos conejos. El uno se llamaba Girgo y el otro Torni. Ambos eran muy buenos amigos, pero cierto día se pelearon. Girgo había traído una zanahoria muy grande y no la quiso compartir con su amigo que tenía hambre. Torni se enojó mucho y le dijo cosas muy feas a Girgo: le insultó su pelaje, le dijo que porque comía mucho no era lindo, le dijo que era gordo y que nunca más quería estar con un animal tan egoísta.
Cabizbajo, Girgo se fue con su zanahoria de ahí. Empezó a llover, por eso se escondió bajo un tronco viejo. El viento soplaba fuerte y el tenía frío. En ese momento extrañaba a su amigo, ya que juntos se podían calentar más. Un rayo cruzó el cielo y Girgo se asustó mucho. Tiró la zanahoria porque ya no tenía el mismo sabor que solía tener su comida cuando la compartía con su amigo, y porque por su culpa él y su amigo estaban separados. A Torni le iba igual. Se lamentaba haberle dicho esas cosas a su amigo. El había planeado un lindo fin de semana con su amigo: irían a recolectar unas zanahorias, luego pasarían por el muelle a visitarle a algunos amigos y por último dormirían bajo las estrellas como solían hacerlo todos los sábados. Pero por la culpa de esa zanahoria y por su vanidad, no se pudo disfrutar del día. Terminó la tormenta en unas horas, un tiempo bastante largo como para que ambos pudieran reflexionar sobre lo que pasó. Girgo se iba caminando hacía el muelle y de repente vio a Torni sentado con la cabeza entre sus patas. Primero se fue corriendo, pero luego paró pues no sabía que pensaba el otro conejo. Torni se dio la vuelta y una gran sonrisa estaba en su rostro. Ambos amigos se abrazaron y Torni se dio cuenta de que Girgo había recolectado algunas zanahorias para él. Cuando Girgo se dio cuenta, por la expresión que reflejaba el rostro de su amigo, que ambos habían tenido la mimsa idea, se mataron de risa ambos.
A veces una pequeña cosa es suficiente para que una gran amistad se destruya. Y a veces es necesario de una pequeñez para que todo se ponga en orden de vuelta. No dejes que las pequeñas desilusiones de la vida llenen tu vida de amargura, ni te amargues porque cosas por las cuales no vale la pena amargarse. Intenta dar tú de vez en cuando el primer paso y no dejar que los otros hagan todo. Que Dios los bendiga! Que tengan una linda semana. =) |
